Los fraudes al seguro más sorprendentes cometidos por particulares

Los fraudes al seguro más sorprendentes cometidos por particulares

El pasado año se produjeron cerca de 306.000 reclamaciones fraudulentas al seguro. Esa fue la suma de siniestros simulados, inducidos e inventados, así como de los incidentes fortuitos en los que los perjuicios padecidos fueron exagerados.

Los fraudes de particulares son la microcorrupción que no está sometida a penas de telediario, pero que afecta al bolsillo de todos.

La corrupción y el fraude no son exclusivos de políticos, empresarios o famosos. También de particulares, gente corriente que ha tenido un percance y se inventa una historia para evitar asumir sus propias responsabilidades, o bien tratar de ganar ilegítimamente un dinero que no le corresponde. Las aseguradoras siempre atienden la solicitud del cliente y abonan la cantidad, pero las pesquisas posteriores sacan a la luz fraudes por valor de 550 millones solo en 2015.

En concreto, el pasado año se produjeron cerca de 306.000 reclamaciones fraudulentas al seguro. Esa fue la suma de siniestros simulados, inducidos e inventados, así como de los incidentes fortuitos en los que los perjuicios padecidos fueron exagerados. Esta cifra puede parecer abultada pero, si se compara los 51,7 millones de siniestros que atendieron las aseguradoras durante el ejercicio, es una muestra de que los fraudes son obra de un colectivo minoritario que busca lucrarse ilícitamente a costa del resto de asegurados

Como muestra los primeros tres premios de detección del fraude del ICEA del apartado “diversos.

El primer premio fue para el detectado por Mapfre Empresas. Un asegurado reclamó a la aseguradora de salud una indemnización por lesiones sufridas en una agresión producida en el Metro de Madrid. A la aseguradora le llamó la atención que la documentación aportada estaba borrosa, mal cumplimentada, presentaba anotaciones de puño y letra realizadas por personas distintas, contenía númerosas faltas de ortografía e iba acompañada de informes médicos que fueron realizados por especialistas que no eran los que correspondían para el tratamiento de las lesiones. En el documento emitido por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) se hacía constar, incluso, que el motivo de la baja era ‘enfermedad común’ en lugar de ‘accidente’. A pesar de todo esto, la entidad procedió al pago de la indemnización.

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